
Llamado por el oro pálido del final de temporada.
Strawgrass es el color que toma la pradera cuando los días largos se suavizan: campos vueltos ámbar, espigas dobladas por el viento. Construimos una finca de golf para vivir dentro de ese paisaje en lugar de domarlo.
El escudo lo cuenta todo: una gavilla de trigo por la tierra que habitamos, dos palos cruzados por el juego que guardamos. Dieciocho hoyos trazados entre pastos nativos. Un hotel pequeño que conoce a cada huésped por su nombre. Un spa hecho de las plantas que crecen en nuestra puerta.



